Tomar una decisión de compra según lo saludable que sea un producto no siempre es sencillo. Etiquetas alimentarias repletas de ingredientes indescifrables, embalajes cada vez más marketinianos y confusos para el consumidor, ¡o simplemente desconocimiento! Nutriscore nació para facilitar la vida a los consumidores ofreciéndoles un balance nutricional de los productos.
También llamado etiquetado frontal, Nutriscore busca traducir al consumidor los jeroglíficos de los etiquetados a través de un sencillo semáforo de colores. Sin embargo, ¡muchos expertos han manifestado su desacuerdo con algunas calificaciones de este sistema!
Pero, ¿sabes qué es Nutriscore? ¿Cómo funciona exactamente? ¿Es obligatorio en todos los productos o, por el contrario, existen excepciones? ¡Te contamos todo lo que debes saber sobre el semáforo nutricional y aquellos errores que NO debes cometer con algunas calificaciones.
Nutriscore es un etiquetado frontal que facilita la comprensión de la información nutricional al consumidor. Su objetivo es favorecer la decisión de compra potenciando alternativas más saludables. De la misma forma, este semáforo nutricional también busca animar a los productores alimentarios a producir alimentos mejor compensados nutricionalmente.
Ahora bien, este tipo de etiquetado frontal jamás debe sustituir al etiquetado alimentario obligatorio que tantas veces has visto en el reverso del envase. De hecho, este último es obligatorio y el que ofrece todos los detalles nutricionales. Y sí, ¡sabemos que su interpretación es bastante tediosa! Echa un vistazo a esta GUÍA para aprender a leer las etiquetas de los alimentos.
Aunque existen otros modelos en todo el mundo, la mayor parte de los países europeos utiliza Nutriscore. Por supuesto, distintos fabricantes y distribuidores de España también hacen uso de este sistema de calificación. Pero, ¿cómo se asignan las calificaciones exactamente? ¡Descúbrelo!
Nutriscore funciona como un sistema de calificación por el que se asigna una nota a los productos en una escala del 1 al 5. ¿Quiere esto decir hay una persona que analiza cada una de las etiquetas para asignarles una nota? ¡Claro que no!
Este sistema de puntuación es aplicado por un algoritmo que favorece determinados ingredientes y penaliza a otros. Así, por ejemplo, los componentes considerados favorables son las frutas, verduras, la fibra y productos basados en los cereales. Por su lado, aquellos ingredientes que penalizan son los azúcares simples, ácidos grasos saturados, calorías y el sodio.
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Con el objetivo de hacerlo más amigable para los usuarios, se decidió sustituir los números por letras y colores. De esta forma:
Si alguna vez te has hecho esta pregunta es precisamente porque no siempre ves el etiquetado frontal en los productos que compras. La respuesta es muy clara. No es obligatorio incluir la etiqueta de Nutriscore en los alimentos.
De hecho, esta es una de las grandes demandas de muchos expertos en nutrición y dietética. ¿Aquel productor de alimentos con un perfil nutricional muy malo decidirá incluir una D o E en su embalaje? ¡Es poco probable! Por este motivo, las decisiones de compra no siempre pueden estar avaladas por este sistema de puntuación.
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Además de la no obligatoriedad, existen algunos productos que no llevan nunca una nota:
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Desde el punto de vista del consumidor, son muchas las ventajas de contar con un sistema de puntuación nutricional como Nutriscosre. ¡Estas son las principales!
Las ventajas de Nutriscore durante la experiencia cuando hacemos la compra en un supermercado son indudables. Sin embargo, este semáforo nutricional tampoco puede ser un baremo absoluto. ¡Presta atención a estos errores comunes que NO debes cometer a la hora de hacer la compra guiándote por Nutriscore!
Si bien el etiquetado frontal es ideal para comparar productos de la misma categoría, ¡no es así para hacerlo con alimentos de distintos grupos! Puedes, por ejemplo, comprobar la calificación del aceite de oliva y compararlo con el de girasol, coco o coltán. Sin embargo, de nada te servirá comparar la nota del aceite de oliva con el otorgado a un refresco de cola. Ni tienen los mismos aportes nutricionales, ni tampoco el consumo que haces de estos productos es igual.
Lo lógico sería pensar que un alimento ultra procesado no debería poder aspirar a la mejor calificación, teniendo en cuenta que consumirás un alimento muy alejado de los ingredientes naturales con los que fue producido. Sin embargo, el algoritmo de Nutriscore no tiene esto en cuenta. Tanto es así que son muchos los alimentos procesados con calificaciones muy altas.
Dicho esto, tampoco debemos caer en el falso mito de creer que todos los alimentos procesados son perjudiciales para la salud. De hecho, el gazpacho, un buen hummus o el tofu son ejemplos de productos que han sufrido un proceso de cocinado industrial, ¡y podrían ostentar orgullosamente la máxima calificación!
Hecha la ley, ¡hecha la trampa! Existen algunas formas de engañar al algoritmo para obtener una buena calificación. Pongamos un ejemplo que te sirva como alerta para determinadas categorías de producto. La bollería industrial y los desayunos pueden jugar con sus porcentajes de fibra, azúcares e hidratos de carbono. Así, el productor podría aumentar la cantidad de fibra y pasar de una calificación C a una B, ¡manteniendo la misma cantidad de azúcar!
Para evitar caer en este tipo de engaños, se recomienda siempre revisar la etiqueta nutricional en busca de ingredientes poco saludables como azúcares y grasas saturadas en estas categorías.
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Con buen criterio, el algoritmo de Nutriscore penaliza mucho el exceso de sodio. ¡Y no es para menos! Consumir una cantidad elevada de sal puede provocar problemas de colesterol y enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en el caso de las conservas de pescado, sus grandes beneficios para la salud podrían quedar invisibilizados por una calificación muy negativa.
El producto estrella de la dieta mediterránea estuvo, durante muchos años, en el ojo del debate. En su primera versión, Nutriscore asignó una calificación D al aceite de oliva, por considerarlo un producto con alto contenido en grasa. Sin embargo, no tenía en cuenta los grandes beneficios digestivos, para la circulación e inmunológicos de este tipo de aceite.
Tras varias quejas y debate, finalmente el aceite de oliva consiguió mejorar su calificación a una intermedia C. Aun así, sigue sin reconocerlo como un producto que, sin abusar de su consumo, es elemental para garantizar una dieta equilibrada.
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